Cállate, chachalaca…

BENITO VAZQUEZ 4 diciembre, 2017 0
Cállate, chachalaca…

La amnistía que propone Andrés Manuel no es sino la promesa que hace, en público…

No lo interrumpan, por favor: el puntero en las encuestas se acaba de tropezar, como es tradición en nuestro país cada seis años, con su propia lengua. El contexto, y la naturaleza de las declaraciones, sin embargo, hacen que esta vez las cosas sean muy distintas.

Muy distintas. Y es que no deja de ser escalofriante que, tras dos campañas presidenciales, un gobierno legítimo y varias visitas a todos y cada uno de los municipios de nuestro país, la respuesta de López Obrador ante la crisis de seguridad —que ha tocado sus niveles más críticos en estos días— sea la de bajar los brazos y anunciar su renuncia a la aplicación de la ley, en favor del crimen organizado, en el caso de que llegase a la Presidencia de la República.

Escalofriante. La amnistía que propone Andrés Manuel no es sino la promesa que hace, en público, a los grupos criminales en el sentido de que no los perseguirá por los delitos que hayan cometido —o cometan— en tanto le ayuden a llegar al poder. Los mismos grupos criminales que se hubieran visto afectados con la legalización de la mariguana para su consumo recreativo, una iniciativa que López Obradorcalificó en su momento como una “cortina de humo” y que trató de sabotear por todos los medios a su alcance. ¿Por qué habría de oponerse a la legalización de la mariguana quien —por otra parte— está dispuesto a conceder el perdón a quienes cometan el delito? ¿Por qué tratar a los usuarios como criminales, pero a los criminales como amnistiados? ¿Hacia quién se enfocan —y a quién benefician en realidad— las políticas públicas que propone Andrés Manuel López Obrador? ¿A la ciudadanía o a los delincuentes?

Tenemos un problema de adicciones y lo que Andrés Manuel propone —antes que despenalizar y prevenir el consumo de drogas como parte de una estrategia integral, antes que perseguir los delitos y establecer penas ejemplares, antes que buscar cómo aprender de otros países e integrar las mejores prácticas provenientes del extranjero— es renunciar a cumplir con un deber que le sería impuesto, si es que llegara a la titularidad del Ejecutivo, no sólo por nuestra constitución sino por los tratados internacionales firmados con otras naciones. Una renuncia que en nada beneficiaría a los ciudadanos, pero sí a los grupos más peligrosos del crimen organizado. Los grupos a los que fue a hablarles, de frente y con un mensaje inequívoco, en el municipio de Quechultenango. Los grupos más violentos, del estado más violento, a los que les está prometiendo impunidad a cambio de votos: todo con tal de llegar al poder.

El poder por el poder. Con quien sea, como sea. Con los argumentos más absurdos, los personajes más deshonestos. Los de las ligas, las recaudadoras, las delegadas dudosas. Con los intelectuales resentidos, con los arrepentidos del sistema, con cualquiera que nadie más haya querido adoptar. Con aquellos a los que se les cayó el sistema, con los delincuentes, con los narcotraficantes, con los asesinos. Con los sujetos de su amnistía.

Con los mismos que le han rodeado siempre, con la gran diferencia de que ahora tiene los reflectores internacionales encima, como nunca antes. El supuesto peligro que Andrés Manuel representaba hace más de diez años ahora parece más real que nunca, con la radicalización de sus propuestas y las de sus aliados del PT, que mantienen una relación estrecha con el dictador de Corea del Norte. Andrés Manuel desprecia las instituciones, desdeña a la prensa, acoge a los corruptos y realiza alianzas inconfesables con los malos de opereta; se equivoca en cuanto su rival se define, y comienza a cometer errores elementales. El señor se cuida solo: no lo interrumpan, por favor.

Cállate, chachalaca, decía entonces. Presidente legítimo, se proclamó después. Hoy, ofrece amnistías a quien quiera votar por él con propuestas de hace 30 años y documentales llenos de cursilería. A Palacio o a la Chingada, ofreció hace unos días. Al primero parecería que nunca ha querido llegar, para la segunda podría tener la maleta preparada tras el tercer strike. No lo interrumpan, por favor.

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