Dicen que en el pedir está el dar, pero la humanidad no ha sabido hacer lo primero…

SENSACION CANCUN

En cambio, la Tierra nos lo ha dado todo en sus diferentes ecosistemas…

¿Y qué hemos hecho nosotros?…

No hemos sido capaces de agradecer. Al contrario, la ingratitud ha dominado y la estamos dañando. Si seguimos por ese camino, llegará el momento en el que sus suelos serán estériles. Las semillas ya no darán alimentos. No habrá más agua fresca ni bosques ni selvas.

No sólo eso, respiraremos con dificultad aire denso y tóxico. Habremos galopado, ahora sí, a la sexta extinción masiva de muchos animales y plantas. En los océanos abundará el plástico y los peces y otras especies marinas serán escasos.

Sí, también habrá más guerras, hambrunas y desplazados. El cambio climático hará que las temperaturas sean aún más extremas y los fenómenos meteorológicos como huracanes, tifones y monzones serán más violentos y devastadores.

Las ciudades costeras y las naciones insulares estarán inundadas, porque los niveles de los mares habrán crecido tal y como lo indican actualmente las proyecciones debido al deshielo de los casquetes polares.

Las olas de calor serán más sofocantes y las temporadas invernales serán aún más gélidas.

Dos datos recientes. En el norte de Europa, en pleno abril, el clima frío continúa y los climatólogos prevén que siga así por algunos días más. En contraste, el Ártico registró en los meses invernales una alarmante ola de calor.

De acuerdo con la NASA, el hielo marino disminuye a una tasa de 13.2% por década, si bien las temperaturas promedio globales han aumentado en aproximadamente 1°C, el calentamiento en el Ártico ha estado cerca de los 3°C.

No se trata de ser catastrofista, más bien realista de lo que, en un futuro no muy lejano, se podrá desencadenar si no le ponemos un hasta aquí a las acciones destructivas.

Porque la realidad es dura y mucho de lo señalado párrafos antes está sucediendo y, por el bien de todos, no podemos ni debemos permitir que llegue al punto sin retorno.

Por eso, vale la pena rescatar y recordar, creyentes o no, lo que el papa Francisco expresó clara y contundentemente en la carta encíclica Laudato si’. Dice que la Tierra “clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla…”.

Ayer, 22 de abril, en todo el planeta celebramos el Día de la Tierra, una fecha que busca hacer conciencia sobre la explotación de los recursos naturales; las consecuencias de la sobrepoblación y la contaminación ambiental, así como el deterioro de la biodiversidad y la importancia de la conservación, entre otros puntos.

De por sí, el cambio climático es la mayor amenaza para la Tierra y para cada uno de sus ecosistemas, como para, encima, continuar con un estilo de vida destructor.

Hace 48 años surgió esta propuesta en Estados Unidos a partir de la preocupación del senador demócrata Gaylord Nelson, quien, al ver el ímpetu de los jóvenes al volcarse en protestas contra la guerra de Vietnam, retomó esa energía para convocar a la gente a manifestarse en favor del cuidado del ambiente. Y lo logró. Más de 20 millones de estadunidenses hicieron eco.

Así, Earth Day Network (EDN) es la organización encargada del movimiento para hacer conciencia de cuidar el planeta en 195 países, además, coadyuva a la planeación de políticas públicas y leyes en materia ambiental.

Para este año, el tema se centra en la eliminación de la contaminación plástica a escala global.

Kathleen Rogers, presidenta de EDN, dice en un mensaje publicado en el sitio de la organización que el esfuerzo es educar a millones de personas en el mundo sobre los riesgos para la salud que conlleva el uso de plásticos, así como sobre la contaminación de los océanos, el agua y la vida silvestre.

A los océanos llegan 12 millones de toneladas de plástico cada año. De acuerdo con Naciones Unidas, para 2050 habrá más plástico que peces.

Sí podemos sumarnos, desde nuestros entornos, para lograr disminuir la contaminación por plástico.

Neguémonos al uso de popotes, platos, vasos y cubiertos desechables; usemos bolsas de tela para ir al súper; el mejor envase de frutas y verduras es su propia cáscara, por eso, no las compremos peladas o cortadas y empaquetadas en cajas plásticas.

Si somos aficionados al café, llevemos termos de aluminio. Evitemos seguir comprando botellas y botellitas de agua, mejor busquemos un recipiente seguro y reusable.

Usemos menos el automóvil y ayudemos a la Tierra plantando árboles, son los mejores aliados para filtrar el dióxido de carbono.

Demos gracias y cuidemos a la Madre Tierra, porque es nuestro hogar y las condiciones cambiantes y extremas son muy difíciles de sobrellevar.

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