20 abril, 2021

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Ya existe un precedente en la SCJN para los hechos ocurridos en Xenses donde lamentablemente falleció un menor de edad.

Ya existe un precedente en la SCJN para los hechos ocurridos en Xenses donde lamentablemente falleció un menor de edad.

Se trata del asunto conocido como sentencia Mayan Palace donde en 2010, un joven falleció electrocutado al usar un kayak dentro de las instalaciones del hotel.

En la vía ordinaria civil de primera instancia se condenó al hotel al pago de una indemnización por daño moral por la cantidad 8 millones de pesos por lo que el hotel la impugnó en segunda instancia y por ese motivo la sentencia fue modificada sumándole 1 millón de pesos más por daño moral.

Por lo que ambas partes se fueron al Amparo Directo, dichos juicios fueron atraídos por la Primera Sala de la SCJN.

La Sala determinó que los argumentos de los padres del menor son fundados y que el hotel si incurrió en responsabilidad la cual da lugar a la reparación del daño moral que resintieron los padres del menor y que no obstante que se estableció el daño moral, también podría demandar responsabilidad civil de naturaleza subjetiva ya que se rebasa los límites del contrato de hospedaje celebrado entre las partes, por lo que están obligados a actuar de acuerdo a la normatividad que rige tales actividades, asimismo siempre tienen el deber genérico de actuar bajo los estándares de diligencia que exige la prestación del servicio.

En el caso Mayan Palace se determinó pues que la muerte del menor es generadora de una responsabilidad de índole extracontractual, pues a pesar de que el menor conocía los riesgos del uso del kayak y el reglamento establece que su uso se realiza bajo la responsabilidad del usuario, ello no puede excluir la responsabilidad de la empresa pues se trata de bienes jurídicos indisponibles, como la vida, por lo que aún si el huésped acepta los riesgos inherentes al uso de las instalaciones del hotel, pero se determina que el hecho dañoso ocurrió por la negligencia o descuido del hotel, se actualiza una responsabilidad de carácter extracontractual, ya que dichos daños no pueden ser aceptados mediante un contrato de prestación de servicios entre el hotel y el huésped, al tratarse de bienes jurídicos indisponibles, como la salud, integridad física y en este caso la vida misma.

En el caso, la Sala aclara que no fue el lago artificial, ni que en el mismo existiera una bomba de agua, ni el uso del kayak, los elementos que funcionando bajo condiciones normales, llevaron al menor a la muerte.

Si la empresa hubiera cumplido con los deberes que tenía a su cargo, entre otros, si hubiera dado mantenimiento a la bomba de agua, el lago artificial jamás habría estado electrificado, evitándose así la muerte.

Concluye que el hecho dañoso y la conducta negligente de la empresa, se encuentran debidamente acreditados, y existe un nexo causal entre dichas conductas y el hecho dañoso.

Para determinar la compensación, se parte pues del derecho a la justa indemnización. En primer lugar, al imponer a la responsable la obligación de pagar una indemnización, la víctima obtiene la satisfacción de ver sus deseos de justicia cumplidos.

Además, se aclara, la compensación tiene un efecto disuasivo de las conductas dañosas lo que prevendrá conductas ilícitas futuras.

Es decir, la medida cumple una doble función: ya que los hoteles evitaran causar daños para evitar tener que pagar una indemnización, y por otra parte, resultará conveniente para ellos desde un punto de vista económico sufragar todos los gastos necesarios en mantenimiento y prevención para que evitar causar daños a otras personas.

Por ello, el monto de la indemnización que se fije como compensación por el daño sufrido por la víctima debe ser suficiente para resarcir dicho daño y reprochar la indebida conducta del responsable.

Por lo anterior, en la cuantificación del daño moral deben ponderarse diversos factores, los cuales a su vez pueden calificarse de acuerdo a su nivel intensidad, a la víctima y el grado de responsabilidad, negligencia y situación económica respecto de la responsable.

La condición económica de las víctimas no debe ponderarse para determinar el monto de la indemnización correspondiente a las consecuencias extrapatrimoniales derivadas del daño moral.

Con respecto al hotel, la Sala concluyó que su grado de responsabilidad fue alto, a la luz de los deberes legales y de cuidado, que debía respetar la empresa, se considera que se afectó la vida, no sólo de Víctima, sino que se puso en riesgo a los huéspedes del hotel; que se acreditó una conducta negligente grave; y que los hechos que dieron lugar a los daños causados deben tener repercusión social.

De igual forma, concluyó que se acreditó un alto grado de negligencia; y se justificó la alta relevancia social de las actividades que realiza la empresa.

Asimismo, determinó que la empresa cuenta con una situación económica alta con base en documentos que obraban en autos.

Por todo lo anterior, se determinó que debía modificarse el monto de indemnización y se condenó al hotel al pago de una indemnización por daño moral por la cantidad de $30,259,200.00.

No obstante todo lo anterior, hay que recordar que con motivo de la reforma constitucional y legal en materia penal, desde el año 2008 las personas morales o jurídicas colectivas, pueden ser condenadas por responsabilidad penal, en este caso ante un aparente homicidio culposo, vía penal que procedería ya que el carácter autónomo del daño moral analizado en este precedente del Mayan Palace implica que dicha acción puede ejercerse sin necesidad de ejercer otras acciones, ya que su acreditación y procedencia es independiente de otros tipos de responsabilidad.La responsabilidad penal para el hotel, será objeto de otra publicación si esta les sirvió de algo.